Cuando hablamos de Duelo, generalmente pensamos en pérdidas de un ser querido por muerte. Pero también enfrentamos duelos al finalizar una relación, al perder un trabajo y/o status económico, al envejecer o al perder nuestra salud; al separarnos de nuestros seres queridos porque migran, o simplemente cuando no se cumplen nuestros deseos o expectativas.
Todas estas pérdidas forman parte de nuestras vidas... son constantes, universales e inevitables.
Una pérdida implica tanto un cambio como un desafío. Podemos crecer a través de ellas cuando las enfrentamos. El dolor de lo que perdemos se evapora, ésta crea una angustia innegable si lo ignoramos y puede causarnos problemas físicos, emocionales y espirituales.
La vida nos pone a prueba, y debemos responder a los desafíos.
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